sábado, 22 de enero de 2011

Perspectiva Terriotorial: Evolucion Historica, Dinamica Heredada, Politica Territorial, Ejes de Integracion y Desarrollo


Perspectiva territorial: Evolución histórica, dinámica hereda y política territorial
Evolución Histórica
Como ya se señaló anteriormente, existe una marcada relación entre las características físicas de un país y las de su población. Esta relación implica que se den de manera paulatina, cambios y diferenciaciones en los elementos integrantes del espacio geográfico de cualquier país, produciéndose dichos cambios en la medida en que los grupos humanos van desarrollando distintas actividades que van modificando el hábitat en que esos grupos se desenvuelven.
En el caso venezolano, el estudio del proceso de diferenciación del espacio geográfico permite observar dos patrones diferentes de diferenciación, que corresponden a dos momentos históricos también distintos; es posible entonces señalar dos patrones de diferenciación a partir de los cambios que se dan en la Venezuela del siglo XX.
Luego de iniciado el proceso de conquista y colonización del territorio que hoy día conforma Venezuela y hasta inicios del siglo XX, la diferenciación y organización del espacio geográfico nacional estuvo condicionada por las exigencias de la agricultura y la ganadería, pues ambas representaron por más de tres siglos las principales actividades económicas desarrolladas en Venezuela; el impacto de esas actividades significó la diferenciación del espacio venezolano en tres importantes y extensos
dominios.
En el siglo XX, el inicio de la actividad petrolera cambia de manera definitiva la estructura económica venezolana, y con ello el proceso de diferenciación del espacio geográfico, al transformar de manera considerable el paisaje y la geografía del poblamiento
venezolano.
Un elemento clave en el proceso de diferenciación del espacio durante el siglo XX está representado por el aumento de los ingresos fiscales del Estado venezolano, hecho asociado también con la explotación petrolera. Desde inicios del siglo XX, el Estado venezolano contó con una cada vez mayor afluencia de recursos provenientes de los pagos hechos al fisco por las compañías extranjeras encargadas del negocio petrolero; estos recursos permitieron la planificación de importantes proyectos de infraestructura que transformaron en pocos años varias regiones del país, entre las que se destacan:

  • La cuenca del lago de Maracaibo y los estados Anzoátegui, Monagas y Barinas; estos territorios sufrieron una profunda transformación de su paisaje geográfico.
  • En las costas venezolanas se establecieron nuevos puertos destinados a la exportación de petróleo; así surgen los puertos de Guanta, Amuay, las Piedras.
  • Áreas tradicionalmente dedicadas a la actividad pesquera, como por ejemplo Puerto la Cruz y distintas poblaciones del estado Falcón, pasaron a depender de la actividad petrolera, con los cambios que dicha actividad implicó para el espacio geográfico.
  • En muchas regiones de Venezuela se fundaron nuevos poblados, asociados a la explotación de petróleo; fue así como se crearon poblados como Caripito, el Tigre, Judibana, Anaco, etc. Este hecho es de especial importancia, pues en Venezuela no ocurrían nuevas fundaciones desde finales del siglo XVIII.
El Petróleo y la Diferenciación del espacio Geográfico venezolano:
Si bien todas las actividades económicas han incidido en mayor o menor grado en el proceso de diferenciación del espacio geográfico venezolano, merece mención aparte el
papel jugado por la industria petrolera  en éste proceso, pues dicha industria impulsó la penetración de la sociedad venezolana hacia áreas históricamente despobladas; además de ello, la enorme infraestructura requerida para la producción y comercialización del crudo venezolano, dotó por primera vez al paisaje venezolano, de rasgos propios de un paisaje industrial, lo cual constituyó una gran novedad para una sociedad que por casi cinco siglos se dedicó a la agricultura.
Dinamica heredada
En este sentido, la dinámica urbano-regional del territorio venezolano ha seguido,
desde mediados del siglo pasado, un patrón de ocupación concentrado,
desequilibrado y polarizado, cuya expresión actual muestra fuertes desigualdades
interregionales, generando importantes problemas sociales y ambientales.
Las grandes concentraciones urbanas de la zona centro-norte-costera, localizadas
en zonas de vulnerabilidad y riesgo, constituyen el “sistema central
de ciudades” del país, donde los centros urbanos contienen grandes cinturones
de miseria y asentamientos humanos no regulados, que carecen de adecuados
equipamientos y servicios y concentrando a la población. De este modo, las actividades
económicas se han generando bajo características sociodemográficas,
pautas de trabajo, ahorro y consumo que producen patrones de desigualdad, vulnerabilidad
social y exclusión, lo que ha requerido y seguirá requiriendo de elevadas
inversiones para satisfacer sus necesidades (dotación de agua, energía,
transporte, telecomunicaciones), lo que tiende a limitar y retardar el desarrollo de
otras zonas.
La tenencia de la tierra improductiva, que en lo rural se manifiesta a través del
latifundio, y en lo urbano a través de las parcelas intraurbanas vacías y las tierras
periurbanas en espera de ser incorporadas a la poligonal urbana, son factores,
son rémoras de una sociedad rentista contrapuesta a los objetivos de inclusión
social y productiva.
El impacto de las actividades humanas actuales pone en riesgo la capacidad
de carga de la zona centro-norte-costera y son precisamente los pobres los más
afectados por la degradación ambiental. Es imperante prestar atención al calentamiento
global dada sus extensas costas y el incremento que eso representa
para el nivel de sus aguas.
La biodiversidad nacional es una de las más altas del mundo y cuenta con
abundantes recursos hídricos fuera de la zona norte costera donde muchos de
sus espacios naturales se encuentran prácticamente intocados. Asimismo, cuenta
con un alto número de zonas protegidas.
La estructura socio-territorial actual se ancla sobre cargas históricas inerciales,
rugosidades estructurales y funcionales que definen el marco de potencialidades
y restricciones históricas para los agentes de desarrollo, actores políticos y
fuerzas sociales. La modificación de la estructura territorial se inscribe en un horizonte
temporal de mediano y largo plazo, requiriéndose esfuerzos sostenidos y
coherentes de gestión pública, planificación estratégica y movilización de actores
políticos y fuerzas sociales con una visión geoestratégica compartida en función
de lograr un nuevo sistema económico-productivo, diversificado e integrado, tanto
funcionalmente como territorialmente, así como la inclusión social a través de la
incorporación de espacios y actividades productivas bajo regímenes de producción
social, cooperativos, asociativos y solidarios donde la participación protagónica
y corresponsable signe las nuevas relaciones de producción cuyos resultados
sean acumulables y favorezcan la modificación de los patrones de asentamiento.
En conclusión, pude afirmarse que el inicio de la era petrolera introdujo cambios profundos en la tradicional economía rural venezolana y entre otras consecuencias inmediatas, generó el aumento continuo de los ingresos fiscales y por ende, del poder del gobierno; una migración de pobladores rurales hacia la capital del país y demás ciudades cercanas a las zonas petroleras y un progresivo cambio de la población a formas de organización social, que hasta entonces eran, si no desconocidas, por lo menos limitadas a un reducido segmento de la sociedad venezolana.
Politica territorial
Comprende la materialización de nuevas relaciones socio-territoriales que
conformarán tejidos signados por la integración, cooperación, complementariedad
y por espacios ciudadanos de inclusión social. Sustentada, por un lado, en
ejes que articularán centros intermedios y espacios productivos del país y, por el
otro, en una nueva dinámica urbana y rural que desarrollará diversificación productiva,
extensión de las cadenas de agregación de valor nacional e intercambio
social, cultural y político. Esto producirá importantes sinergias a nivel nacional y
con América Latina y el Caribe, en un marco de soberanía territorial.
La nueva dinámica socio-productiva será potenciada por la sinergia territorial
alcanzada por la integración y articulación, a partir del Eje Norte-Llanero como
auténtico canal de integración interregional junto a los ejes de desconcentración
Occidental, Oriental y Orinoco-Apure.
De esta manera, el impulso del Eje Norte-Llanero fomentará la articulación
de los demás ejes junto a la acción de las fuerzas desconcentradoras que
permitirán el cambio sustancial de la dinámica socio-territorial venezolana, impulsando
y reforzando los centros poblados intermedios. El Eje Norte-Llanero,
por su potencialidad de articulador socio-territorial endógeno, se constituye
en una verdadera bisagra estratégica del desarrollo regional, contribuyendo a
romper la dinámica dependiente y rentista heredada, base de gran parte de las
causas que obstaculizaron históricamente el despliegue de nuestras potencialidades
para alcanzar mayores niveles de satisfacción y justicia social para los
venezolanos.
Ejes de integración y desarrollo
En este marco propuesto para acelerar la conformación de la nueva estructura
socio territorial son importantes los siguientes aspectos:
• Profundizar la integración nacional, independencia, soberanía y equidad
socio-territorial, a través de ejes y regiones de desconcentración. El
Eje Norte-Llanero constituye el eje de integración y desarrollo principal.
• Promover la integración territorial de la nación mediante los corredores
de multimodales de infraestructuras (transporte carretero, ferroviario y
fluvial, electricidad, gas, telecomunicaciones).
• Mejorar la infraestructura para favorecer la integración geoestratégica
con América Latina y el Caribe.
• Aprovechar las potencialidades y fortalezas socio-territoriales generando
sinergias entre regiones subnacionales, favoreciendo el modelo
productivo de desarrollo endógeno orientado por el Socialismo
del siglo XXI.
• Desconcentrar actividades económicas, asentamientos poblacionales
y equipamientos garantizando el mejoramiento de las condiciones de
vida en el proceso de desarrollo territorial, con especial énfasis en las
áreas fronterizas y en las áreas de engranaje entre ejes de desconcentración.
• Consolidar el sistema nacional de telecomunicaciones como instrumento
para avanzar en la inclusión social y para el fortalecimiento de
la democracia participativa y la formación ciudadana.
• Garantizar que las telecomunicaciones formen parte de la promoción y
defensa de la soberanía nacional.
• Conformar redes de conocimiento que creen condiciones propicias
para la innovación con América Latina de manera favorezcan una mayor
autonomía regional y que incremente la competitividad nacional.
• Proteger los sistemas ambientales para conservar el agua potable y la
biodiversidad, reduciendo a la vez el impacto de la intervención humana
y recuperando los cuerpos de agua y suelos degradados.
• Planificar y gobernar el territorio asegurando la base de sustentación
ecológica a través de una nueva concepción de la planificación territorial
como proceso que integre las propuestas urbanas y rurales transformando los planes normativos a procesos dinámicos que ofrezcan
resultados a corto plazo dentro de una direccionalidad de largo plazo.
• Disminuir la vulnerabilidad de la población tomando en cuenta las zonas
de riesgo.
• Mejorar el hábitat de los principales centros urbanos y asentamientos
humanos con inclusión, justicia social, protagonismo popular y calidad
de vida preservando aquellas edificaciones que constituyen memoria
colectiva y aquellos terrenos de vocación agrícola en los centros poblados
que sufrirán mayor presión demográfica.
• Orientar y apoyar la prestación de servicios públicos con énfasis en
reducción del impacto ambiental.
• Rehabilitar áreas centrales deterioradas en los centros urbanos del
sistema central subnacional.
• Reforzar el sistema de ciudades intermedias.
• Alcanzar la complementariedad funcional entre ciudades intermedias
en el Eje Norte-Llanero.
• Promover la ciudad compacta, concentrada, articulada y autosustentable
basada en un patrón de alta densidad y baja altura, diseñada a
partir de espacios públicos generadores de ciudadanía con accesibilidad
para todos, donde la estructura urbana se base en sistemas de
transporte público masivo electrificados.
• Incrementar la eficiencia de nuestras ciudades mediante el consumo
racional de energía, creando metabolismo circular (incrementar el reciclaje,
recuperación y reutilización de los desechos sólidos así como
su tratamiento final), y logrando un crecimiento urbano continuo, eliminando
los desarrollos urbanísticos discontinuos, instaurar el impuesto
por mejoras derivado de la infraestructura primaria así como impuesto
predial destinado a activar la edificación de los terrenos vacíos dentro
de los centros poblados.
• Fortalecer la presencia del Estado en las Zonas de Integración Fronteriza,
con el fin de contribuir a reforzar la independencia y soberanía
nacional.

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